Aunque en los foros internacionales todo parezca sonrisas y afinidad ideológica, la relación entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, está lejos de ser tan cercana y armónica como muchos creen. Detrás de los gestos diplomáticos, la tensión es evidente y las declaraciones incómodas han marcado la relación bilateral.
Uno de los momentos más polémicos ocurrió en 2024, cuando Petro afirmó públicamente en dos ocasiones que Claudia Sheinbaum había sido parte del grupo guerrillero colombiano M-19. Una acusación delicada y sin fundamentos comprobables, que Sheinbaum respondió solo una vez en conferencia de prensa, negando cualquier vínculo. Desde entonces, la estrategia ha sido el silencio.
Además de las insinuaciones sobre Sheinbaum, Petro ha lanzado varias críticas hacia México, señalando que los cárteles mexicanos son responsables de la violencia en Colombia. En febrero de 2025, aseguró que "los verdaderos jefes del ELN son los compradores de cocaína en México, el Cártel de Sinaloa". También acusó a estos grupos de estar detrás de la violencia en la región del Catatumbo, en el noreste colombiano.
Estas declaraciones han generado incomodidad en el gobierno mexicano, que ha optado por el silencio diplomático. No existen comunicados oficiales, desmentidos ni reclamos formales por parte de México ante estas afirmaciones.
Mientras los roces diplomáticos siguen sin resolverse, los ciudadanos colombianos son quienes padecen las consecuencias. Solo en 2024, casi 50 mil colombianos fueron inadmitidos en aeropuertos mexicanos, una cifra desproporcionada si se compara con los apenas 220 mexicanos rechazados en Colombia durante el mismo año.
Ante esta situación, el gobierno colombiano envió 57 notas verbales a México solicitando aclaraciones y la apertura de investigaciones por casos de maltrato y abusos durante los procesos de inadmisión. Hasta la fecha, México no ha ofrecido una respuesta satisfactoria.
Recientemente, ambos gobiernos anunciaron la creación de un sistema de prerregistro obligatorio para los colombianos que deseen viajar a México. La medida busca evitar las inadmisiones en territorio mexicano, pero aún genera dudas: ¿Qué pasará con los boletos no utilizados? ¿Habrá reembolsos? ¿Quién protegerá al viajero?
El gobierno colombiano ha dicho que buscará proteger a sus ciudadanos, aunque todavía no ha aclarado cómo lo hará.
Más allá de las sonrisas y el discurso progresista, México ha dejado claro a través de sus políticas exteriores que su prioridad diplomática y económica es Estados Unidos. Analistas y expertos han coincidido en que, aunque México mantenga relaciones cordiales con América Latina, jamás pondrá en riesgo sus vínculos con Washington por afinidades ideológicas con gobiernos de la región.